Diario Los bebés

Salir a comer o cenar con bebés mellizos: nuestra experiencia

Salir a comer o cenar con bebes y mellizos a restaurantes

Nacen los mellizos, entran por la puerta de casa, pasan las primeras semanas de adaptación y, por fin, nos decidimos: ¿y si salimos a cenar algo rápido por aquí cerca?. Nacho y Álvaro, nuestros mellizos, (por suerte) han salido poco llorones, muy dormilones y dando la “guerra” justa, pero lo de cenar fuera de casa con ellos dentro del carro y esperar tener una cena tranquila… ¿será posible?, ¿tendremos que salir corriendo?, ¿nos echaran del restaurante por escándalo público?.

Todas estas dudas se generan cuando decides salir por primera vez a cenar con mellizos fuera de casa, una experiencia que así de primeras da algo de susto pero que también es necesaria para la pareja, ya que con el paso de los días apetece retomar viejas costumbres, así que nos decidimos y acudimos a un restaurante ubicado en nuestra localidad, dando un paseo, y justo después de su toma de las 9 de la noche… y todo fue como la seda. Es cierto que minutos antes de entrar por la puerta del restaurante, Nacho se puso algo inquieto y con ligeros lloros, pero tras una vuelta a la manzana cayó rendido de sueño y pudimos cenar tranquilamente con el carrito pegado a nuestra mesa, algo que según comentarios de conocidos nuestros no es lo habitual… así que tuvimos la “suerte del principiante”.

Consejos para cenar fuera de casa con bebés

Evidentemente, lo más habitual es que las primeras salidas a comer o cenar fuera de casa con bebés no sean muy tranquilas y placenteras; sacarles de su rutina es sinónimo de comportamientos diferentes a los habituales, y nosotros mismos lo hemos sufrido en otras salidas en las que no todo fue tan rodado. Pero si es cierto que hay algunos consejos que conviene seguir para cenar fuera de casa con bebés, como por ejemplo:

  • Empezar por restaurantes/bares con ambiente tranquilo, sin excesivas mesas para evitar aglomeraciones, y en días entre semana (que siempre hay menos gente)
  • Reservar con antelación, con el fin de que os puedan asignar una mesa con el espacio suficiente para tener el carrito pegado a la mesa
  • Las primeras salidas mejor a solas, sin otras parejas/amigos/familiares. Estar con otras personas puede generarnos nerviosismo si los bebés lloran o están inquietos
  • Si el tiempo acompaña, reservar en terrazas para que los pequeños estén al aire libre y no encerrados (por aquello de los olores y las luces)
  • Si no hay terraza, siempre es recomendable reservar una mesa cercana a la puerta de salida por si los bebés lloran poder salir a la calle con cierta facilidad para calmarlos
  • Y, sobre todo, ¡tener mucha paciencia!

Si vuestra primera comida o cena fuera de casa no sale del todo bien (no os extrañe tener que dejar los platos a mitad para salir pitando), no desistáis. Una mala experiencia no es sinónimo de una costumbre, así que poco a poco los mellizos se irán adaptando a la vida rutinaria más allá de estar en casa o de paseo; con el paso del tiempo, salir con otras parejas con bebés también puede ayudar, así que no lo dudéis… ¡y disfrutar de estos momentos en familia!.

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